Descripción
Vivimos atravesadxs por malestares que muchas veces sentimos como propios, individuales e íntimos. Sin embargo, estos malestares están profundamente conectados con estructuras sociales, económicas y políticas que organizan nuestras vidas y que sostienen dinámicas de precariedad, miedo, ansiedad y agotamiento. Este taller propone abrir un espacio colectivo donde nombrar esos malestares, compartirlos y politizarlos, entendiendo que lo que nos pasa no nos pasa solxs. Pero también quiere detenerse en otra cuestión fundamental: incluso en contextos atravesados por la violencia, el cansancio o la incertidumbre, existen prácticas cotidianas que sostienen la vida y generan bienestar.
TRES SÁBADOS DE 10:30 A 12:30
1ª sesión- 13 junio | 2ª sesión- 20 junio | 3ª sesión- 27 junio
Muchas de ellas han sido históricamente impulsadas por mujeres y disidencias a través de los cuidados, la creación de vínculos, la ternura, la escucha, la celebración, la belleza y el deseo de hacer el mundo mucho más amable. Frente a una lógica capitalista que consume cuerpos, tiempo y energía, proponemos pensar el derecho a la alegría y el derecho a una vida vivible como horizontes políticos.
La alegría entendida no como negación del conflicto, sino como capacidad colectiva de producir sentido, comunidad, descanso, entusiasmo y sostén mutuo. Desde el enfoque de la sostenibilidad de la vida, pondremos en valor esas prácticas invisibilizadas que hacen posible la existencia cotidiana y que, muchas veces sin ser reconocidas, construyen paz en medio del caos: cocinar para otras, acompañar, organizar redes, crear espacios amables, escuchar, compartir tiempo, generar belleza o sostener afectivamente a quienes nos rodean. A través de herramientas del feminismo, la investigación acción participativa y el activismo cotidiano, exploraremos cómo transformar la experiencia en acción colectiva situada, reconociendo que muchas prácticas pequeñas ya contienen formas de resistencia, reparación y transformación social.
Objetivos
- Reflexionar sobre la relación entre experiencias personales y estructuras sociales.
- Politizar los malestares cotidianos desde una mirada colectiva.
- Introducir el enfoque de la sostenibilidad de la vida como base del análisis social.
- Identificar prácticas cotidianas que sostienen la vida y generan comunidad.
- Explorar el derecho a la alegría como horizonte político.
- Conocer herramientas básicas de activismo e incidencia.
- Diseñar acciones colectivas realistas, pacíficas y sostenibles.
- Incorporar el cuidado y el sostén mutuo en la práctica política.
Metodología
El taller se construye desde una metodología participativa, horizontal y vivencial. A través de dinámicas colectivas, ejercicios prácticos y espacios de reflexión trabajaremos a partir de nuestras propias experiencias para generar conocimiento compartido. Se combinarán herramientas de análisis crítico con prácticas de activismo cotidiano, poniendo en el centro los cuidados, la escucha y la construcción de vínculos. Se prestará especial atención a reconocer y valorar aquellas prácticas aparentemente pequeñas que sostienen la vida y hacen más amable el mundo. Entendemos que muchas de ellas constituyen formas cotidianas de resistencia y construcción de paz. Aprenderemos juntas desde lo que nos atraviesa, desde lo que duele, pero también sde aquello que nos da fuerza, alegría y posibilidad de imaginar otras formas de vivir.
¿Quién me lo va a enseñar?
Marina Tuvilla Rodríguez. Andaluza, nacida en Pechina, un pueblo del desierto almeriense, criada entre historias sencillas y abuelos que cuidaban la tierra. Doctora en Ciencias Sociales y Jurídicas, combina investigación y trabajo comunitario desde una mirada feminista e interseccional, desarrollando proyectos sobre género, migraciones, paz y derechos humanos. Este taller nace desde la ilusión y las ganas de crear espacios colectivos donde compartir preguntas, malestares, cuidados y formas colectivas de sostener la vida en tiempos difíciles.

































